“Querida Virgencita, nos ponemos en tus manos, tú, Reina de ternura y acogida, de serenamirada, te rogamos nos brindes los frutos de tu sacratísimo corazón. Tú, Madre fecunda y nutritiva, aliméntanos con los dulces Misterios de tu sagrada Comunión. Ponnos bajo tu amparo, nosotros tus pequeños, reúnenos y haznos Familia, acomódanos frente al Hogar del fuego del Amor Trinitario. Para que por ti y en ti seamos uno en la Familia Celestial”
Introducción: Dios nos infunde su Misterio Trinitario
Queridos Amigos, estar en una comunidad en Amor de Dios, es como estar todos en el hueco de su Palma, cobijados por la misericordiosa ternura que nos brinda a través del derrame de los corazones que nos acompañan.
Él, con mucha delicadeza fluye hacia nosotros su Gracia y dones del Misterio Divino de su Comunión.
Con mucha paciencia espera a que nuestros corazones estén abiertos para recibir, y transparentes para compartir.
Una comunidad en el Amor, es como estar en su Palma, y su Palma es como una barca que flota en el océano de la vida.
Él como Padre, nos va compartiendo el don de su Trinidad, comunidad infinita de Tres, al que infinidad de almas de todo el Universo estamos unidos.
En Él, se halla la infinita Armonía de un amoroso Orden: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Este Orden de Amor se extiende a toda la Naturaleza Creada y a sus hijos los hombres, dentro de ella.
El Orden magno del Universo y de los hombres desciende de las alturas en una cascada de “jerarquías y responsabilidades”, cuyo origen primordial es la Voluntad del Padre.
Realizar la Voluntad de nuestro amado Padre es entrar en la Magna Armonía de su Amor que impregna toda la Realidad Creada.
Toda la Creación está entramada de relaciones de amorosa armonía entre sí, de las cuales las más visibles son las leyes naturales.
Pero en los hombres, estar relacionados con nuestro Padre, es sencillamente estar unidos a su Voluntad. La fuerza que nos atrae a esta sujeción es su Amor, infinita desde el Padre a sus hijos amados, y crecientes hacia el infinito, de sus hijos enamorados hacia el Padre.
El creciente secreto deleite de realizar su Voluntad, reside en que percibimos cada vez más que nuestra alma se halla en mayor plenitud gozosa.
Es como un camino de abertura de ojos inversa a la de Adán y Eva. Amedida que la intimidad con nuestro Padre crece, las vendas del alma van cayendo y se empieza a descubrir el sutil tejido de su Obrar. Es como una mayor confidencia de nuestro Padre con nosotros sus hijos, del Divino Plan que nos tiene reservado.
En ese andar descubriendo, nuestra alma se va dando cuenta de senderos ocultos, verdaderos, hacia Dios, que son realmente opuestos a los de este mundo.
Nuestra alma empieza a saborear que la mansedumbre, la misericordia, la renuncia, la obediencia y la paciente humildad son verdaderos atajos a su encuentro pleno. Es la única forma de participar de esa dinámica integradora que es la Divina Comunidad Trinitaria.
La Voluntad de nuestro amado Padre, no es algo hipotético que se manifiesta a lo sumo en mi interior en una “relación directa entre Él y mi yo”, de por sí subjetiva. Sino que es un diálogo vivo y dinámico que pasa fundamentalmente por su Palabra y en la lectura de la vida en sus relaciones del diario acontecer.
Entre los hombres y la Naturaleza
Desde que la Naturaleza Viva, emerge en los estadios superiores de la Creación, ella se manifiesta bajo la forma de extraordinarias organizaciones comunitarias, conviviendo y transformándose cada una de ellas como si fuera un cuerpo armónico y orgánico.
Un orden sutil enlaza a cada uno de sus miembros en sus respectivas actividades y misiones y servicios. Es la presencia amorosa del Creador que ha tejido esta trama a imagen de su Divina Presencia. Todo esto lo vive la Creación como una gozosa participación de la Obra Magna.
Miremos las bandadas de pájaros, las abejas en sus colmenares, los cardúmenes de peces según su especie, las manadas de búfalos, ovejas, caballos, las hormigas en sus hormigueros: todos se mueven en un orden implícito entre ellos, formando comunidades biológicas organizadas.
Desde que nace el hombre vive en comunidad y desde el inicio está planteada su dependencia maternal e interdependencia fraternal, en el seno de la familia.
El entramado de Amor del magnífico Orden Magno del Universo emerge en forma de comunidades de amor, en donde el Padre en el culmen del estadio de la Creación desea “repetirse” a sí mismo a través del corazón de los hombres.
El “ámense unos a otros” es permitir que Dios manifieste su mutuo Amor Trinitario, a través del corazón de los hombres.
El Amor ama al Amor.
El hombre ha sido creado para vivir en el Amor de Dios, toda su naturaleza está preparada para ello. Nuestros cuerpos están preparados para ser Sagrarios del Amor, para eso hemos sido creados.Es más, cuando el Amor de Dios está en él, es allí cuando alcanza la plenitud de sus dones y virtudes, y el sentido pleno de su existir.
“Querido Teófilo, en el principio era la Palabra, y la Palabra era Dios, y Dios es…. Amor”
Querido Amigo, desde mi niñez he estado contemplando el misterio de Diosen su Creación. Mirando las estrellas sentía su oculto llamado de Amor, y embelesado por ellas sin saber por qué busqué estudiarlas, primero astronomía, luego la física, fueron delineándose hacia una única vocación: contemplar y descubrir. Contemplar y amar la naturaleza y a Dios era y es para mí un solo acto, percibir Su amor como un eterno llamado no cesó en toda mi vida. Miro el Universo como un Niño porque siempre supe que era la única forma de percibirlo tal cual es, es decir teniendo nunca nada en mi corazón, para que el Todo pueda ser todo en mí. Para que decante su Ser en mí como el rocío del amanecer.
Fue desde la juventud que empecé a contemplar al Hombre en su devenir. No lo estudiaba,…lo contemplaba tal cual es, es mi forma de ser, con curiosidad amorosa contemplaba su caminar a través de los milenios y el sentido de su “evolución”. Un poco más de 30 años atrás empecé a percibir que la civilización actual estaba entrando en un embudo sin salida. En ese embudo inmenso: toda la Humanidad era “amasada”y todos los fundamentos de su existencia entraron en conflicto. Sabía que en la decadencia de toda civilización estaba la simiente de una nueva. Pero la observación de que la crisis del ser humano es tan fontal, como nunca en la historia de su existencia, es porque la Simiente Oculta sólo puede dar paso realmente a algo profundamente Nuevo.
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En la comunidad humana todos nacimos con dones dados por Dios, algunos son evidentes al ojo y oído humano. Si les presento a un compositor, nos recreará con la música que crea o interpreta, pues nuestros oídos la escuchan. De la misma manera pasa con un pintor o escultor, deleita y maravilla la destreza con que dibuja o traza bellasformas, puesnuestros ojos la aprecian. No hay dificultad en demostrarlo pues “el hecho (o don) está a la vista”.
Pero hay dones que ven cosas que son invisibles a nuestros ojos y oídos y solo lo puede ver nuestra intuición o nuestro espíritu,… y nuestra mente“lo ve” sólo si se logra una rigurosa demostración o explicación “racional”. Entonces recién ahí decimos: ¡guau! es cierto ahí está, y el objeto “comienza a existir” para nosotros. Permítanme mostrarles.
Si están parados en una pradera, verán nacer el sol en el Este y luego de hacer un recorrido por el cielo durante todo el día termina ocultándose en el horizonte del Oeste. Todos nuestros sentidos nos indican (y el sentido común también) que nosotros estamos quietos y el sol “se mueve” en el firmamento, y así lo vivió toda la humanidad desde milenios. Un día se presentó un hombre que dijo algo diferente a lo que nosotros veíamos, era un hombre “diferente”, veía lo que los demás no veían. Y dijo: “el sol está quieto, nosotros nos movemos”. Y casi lo queman en la hoguera, la humanidad tardó casi un centenar de años en darse cuenta que tenía “razón”, pero él en realidad tenía verdad, la razón la alcanzaron los hombres después.
Desde hace unos 2500 años la humanidad se fue sumergiendo paulatinamente en un racionalismo “iluminado” que le daba “seguridad” para desenvolverse en la vida, pero que competía fuertemente con la percepción del espíritu, la cual era una voz tenue de la Realidad profunda. Y esta voz se fue apagando frente al enseñoreo del “ruido” cada vez más estentóreo de nuestra mente racional.
Esta distorsión de su natural forma de ser, le llevó a la humanidad a “mirar” sólo a través de su mente racional, que es como ver la Realidad a través de unlargo tubo delgado.Platón, Leonardo, Galileo, Newton, Einstein, fueron algunos de los pocos que escaparon al formato inculturado de la civilización predominante. Los músicos y artistas tuvieron más suerte al tomar vertientes en cuales el espíritu no estaba encadenado a los dictámenes de la razón, y sus obras son como catedrales de sonido que exaltan el alma liberándola de las ataduras a la que estaba sometida, e introduciéndola en dimensiones que la razón no puede entrar.
De hecho, todo este escrito es una atroz e imperfecta reducción a la razón, de la maravillosa inmensidad que percibe el corazón.
Pero volvamos,al misterio de la amorosa Misericordia de nuestro Dios. ¿No es acaso el mismo Jesús el que intenta con infinita paciencia de introducirnos en su Misterio de Amor por medio de parábolas? ¿No son ellas, más que razones y argumentos, verdaderas imágenes –mensajes que llegan directamente a nuestro corazón? ¿No lo dice el mismo “te alabo Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños”?. En el pasaje del diálogo de Jesús con Nicodemo, lo vemos a él luchar con su razón en algo que en sí no tiene lógica, pues “¿Cómo un hombre puede nacer cuando ya es viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el seno de su madre y volver a nacer?”. Lo vemos a Jesús mirándolo con sus ojos serenos y con cuidadosa suavidad lo rescata y le conduce a través de una sucesión de imágenes cuyos significados remiten directamente al espíritu, al corazón.
“¿No arden nuestros corazones?” era lo que sentían los discípulos de Emaús, mientras Jesús caminando con ellos trataba de abrirles la mente sobre lo acontecido. Sus mentes no entendían pero sus corazones “sabían”. El buen Jesús con tierna paciencia nos asegura que la inteligencia es insuficiente para percibir el Misterio del Amor de Dios. Al pedirnos que tengamos fe aunque sea del tamaño del grano de mostaza, nos señala el oculto sendero por donde debemos transitar. Al caminar por él, empezaremos a percibir y vivir (porque en el sendero, no hay conceptos) sino “mociones” de vida que van transformando el ser. O mejor dicho la transformación del ser, eso, es el camino. Sino no hay transformación, no hay camino. Si captamos esto, estaríamos arrimando la bocha al bochín, para comprender más plenamente lo que nuestro corazón ya sabe, y es que Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida.
Elevo ahora con vergüenza mi mirada en ti Virgencita, vergüenza por mi indignidad ante la excelsitud de tu Pureza, pues sólo la sostengo porque a través de ella sanarás mi alma. Deseo referirme a ti, la más Amada, porque siendo tú la más pequeña, la más sencilla, el mismo Dios y su Creación están dentro de ti. Te sabías desde siempre Sellada y Reservada, y lo contenido dentro de ti sólo emergía a tu conocer en tenues efluvios de infinito Amor, cuidadosamente atendido por tu amado Esposo, nada era más grande que lo que tu tierna consciencia y saber podía recibir. Sin embargo siendo tu pequeña, inmenso era el reservorio de tu corazón, con fidelidad y delicadeza femenina, aunque no entendieras, “guardabas todas estas cosas en tu corazón”.
Renovando en las raíces de misterio Divino y su creatura: el hombre
Cuando Pablo VI mencionó la Civilización del Amor en Pentecostés de 1970, percibí que era algo más profundo que una expresión de deseos quizás naif, y lo guardé en mi corazón “para el momento más oportuno”. Creo que su visión está preñada de profecía.
La sensación era que habíamos extraviado el camino, que habíamos entrado por la puerta equivocada. Que para realizar una nueva civilización, hay que entrar por otra Puerta.
Su centro generador surge de una nueva dinámica doble:
La primera, por la Puerta del corazón se entra en comunión amorosa con el que Es. Mientras la razón “trota” detrás discerniente y obediente en armonía con todo nuestro ser. El producto de esa comunión es un caldero de Vida, cuyo primer fruto es la paulatina transformación de todo el ser introduciéndolo en el Conocimiento de la Voluntad del Padre, que es el Espíritu Santo, en intimidad con el Amado.
Por este camino se llega al amor a Dios por sobre todas las cosas.
La segunda, tan importante como la primera, es entrar desde el corazón en comunión con el hermano. De nuevo no entra aquí la razón (en un primer plano), no se trata de acercarme a él con razones, o gestos producto de la razón o de mi buena voluntad. Eso es “como címbalo que retiñe”.
Es contemplarlo con los ojos de Dios.
En una comunidad cristiana el camino hacia una comunión plena consiste en compartir o transparentar la gracia de Dios recibida hacia el otro, y viceversa, contemplarla obra de Dios en el otro.
No se trata de conversaciones ni conversar pareceres, sino de contemplar desde el Espíritu y con el Espíritu: el obrar del Espíritu en el otro. Especialísimamente durante la meditación de la Palabra, es ahí cuando el Espíritu Santo teje un puente de unión que es Él mismo, haciéndonos secretamente íntimos el uno con el otro.
Pues El mismo es, nuestraintimidad común.
Este es un proceso que no pasa por nuestra inteligencia y muchas veces ni es consciente para nosotros,pero con el tiempo queda tejido, un entramado de unidad que va más allá de nuestro carácter, de nuestras psicología y de nuestras ideas por más diferentes que sean.
En este camino también se llega a amar al prójimo como uno mismo.
Es por esta senda como el hombre puede renovar su alianza con Dios y su naturaleza creada. Su actividad creadora iría por caminos de plenitud paratoda la comunidad humana, y los equívocos serían menos graves.
Lo recibido es gratuito regalo de Dios que lleva a compartirlo como lo que es, un bien común:
En la medida que la comunión con el Padre va creciendo, se va haciendo fuerte el gusto y el deseo de no ser más uno mismo, sino Él, en uno. Dejar de tener pensamientos propios sino que Él sea nuestro Yo. Mi amor por El y el sentir su Amor por mí supera inmensamente el quererme a mí mismo, hasta el punto de sentir “mi quererme” un obstáculo a nuestro mutuo amor.
Él en mí, se ha convertido naturalmente en mi yo.
A tal punto que amarme es amarlo a Él en mí, porque El es mi yo.
Su Amor en mí, me ha hecho descubrir que El está en Amor en el Otro.
Él, siendo mi Yo natural, me ha hecho ver que mi Yo de Amor es el Yo del Otro.
En mi prójimo está mi Yo amado.
En él, mi prójimo, está mi Intimidad amada. Por eso encuentro que puedo amar a mi prójimo como a mi mismo. Por eso mi amado prójimo me es naturalmente cercano e íntimo.
Leer la lectura de la Palabra es refrescarme y regodearme en la voluntad de mi Padre, lo significativo que ardió en mi corazón, es la gota de su dulzura que Él quiso dejarme. Su gota de dulzura es mandato en mi vida, se convierte en deseo gustoso de realizar su Voluntad.
El escuchar la manifestación de la Palabra en mi prójimo, es recordarme amorosamente la presenciaoculta de mi Yo amado en mi hermano, su gozo es mi gozo, su dolor es mi dolor. Su gracia es mi gracia, y me enamora aún más…. Mi hermano es mi Amado.
Lo sugerido a continuación es para el primer momento del encuentro en comunidad, lo que daría sustento y espacio para la actividad creadora del segundo momento.
La comunidad siempre comienza a la hora convenida, y recibe a los que llegan tarde, en oración.
Para prepararnos al encuentro con Jesús a través de la Palabra: canto de iniciación, lectura en coro alternante de un salmo introductorio
Lectura del Evangelio, el cual puede ser leído más de una vez entre tiempos de silencio y por distintos lectores espontáneos, dejándonos penetrar como en una lluvia, confrontar la Palabra en nuestro interior,… responderle,…pedirle,…agradecerle.
Compartir (libremente) lo vivido en la oración, esto es compartir (poner en común) el Pan de la Palabra hecho vivencia en mi persona. Sóloeso, NO exégesis, NO explicaciones, NO alusiones a terceros (tentaciones).
La comunidad lo recibe en atenta escucha, como un don o gracia sin hacer comentarios, ni discusiones, como un regalo que agradece y se recibe tal cual. Es contemplar al prójimo tal cual es, como a Jesús. Esta contemplación de cómo Dios va tejiendo amorosamente en el corazón del otro es lo que nos va invisiblemente enamorando del hermano y nos va uniendo sin saber cómo, a través de puentes mas allá de nuestra comprensión, aun siendo el otro radicalmente diferente y opuesto a nuestra forma de ser.
Luego se puede agregar un pequeño párrafo de los Santos Padres. Referido a algún tema en particular como ser pobreza, ascesis, castidad, humildad, etc., u otros temas con alusión a las celebraciones del día, Ej.: Transfiguración, etc. Meditar,… compartir,….escuchar.
La comunidad puede estar organizada como en una familia en oficios: el que prepara los cantos, el “portero” es el que recibe a los llegan tarde en silencio mostrándoles la lectura, el que prepara el lugar en común: el evangelio abierto en la lectura, una vela, una imagen de la Virgen, la Cruz. el que preside disponiendo los tiempos de finalización de la oración, del compartir la misma, del párrafo temático (el cual, en la parroquia puede tener un trasfondo de formación), el que prepara los impresos de los salmos, y del párrafo-consejo de los Santos Padres, inclusive aquel que prepara el termo con mate o café y viandas para el momento del compartir. De esta manera, todos se sienten integrados y participes responsables del sostén de la comunidad, la cual se halla en Misión.
Síntesis para el inicio:
“Intimidad y presencia con el Padre, unión en el Espíritu de Amor entre pares, todo lo anterior en uno”
“Toda moción o acto trascendente sólo puede surgir de un corazón sumergido en lo trascendente”
“Una clara visión del devenir del Hombre y su plenitud sólo puede alcanzarse desde la mirada de nuestro Padre Celestial”
“Una comunidad será estable y en trascendente comunión sólo si sus miembros están en íntima unión con el Espíritu de Amor”
Si observamos la realidad de las relaciones humanas nos encontramos que nuestra capacidad de relacionarnos es limitada. Si nos miramos a nosotros mismos podemos ver lo siguiente: que en un primer círculo de intensidad de relaciones podemos tener uno o dos amigos íntimos al que generalmente llamamos “el gran amigo”. En un segundo nivel podemos encontrar que nos relacionamos con dos o tres amigos de cuya amistad podemos esperar gran apoyo y consejo. En un tercer círculo de relaciones nos encontramos con una docena o decena de amigos con los cuales solemos emprender algunas actividades en común, por ejemplo actividades comerciales, culturales, religiosas, dispersión; donde el matiz que predomina es la lealtad. En un cuarto nivel dependiendo de nuestros compromisos sociales veremos que conocemos a un conjunto de 60 o 100 personas de las cuales muchas de ellas conocemos superficialmente u ocasionalmente. Es decir, es muy difícil tener capacidad psíquica de relación intensa por las cuáles se canalicen aspectos de intimidad, lealtad, fraternidad con por ejemplo 30 personas; esto se debe a una limitación de tipo biológico fundamental y no de tipo cultural o temperamental.
Si contemplamos la vida de Jesús como modelo de la persona humana, podemos observar que Jesús tenía en el primer círculo de relación al discípulo amado, en el segundo círculo a Juan, Pedro y Santiago; a los que les reveló el Misterio de la Transfiguración. En el tercer círculo compartiendo con los 12 discípulos la Misión de fundar la Iglesia y finalmente podríamos ubicar a los 72 discípulos de la primera predicación dentro del cuarto círculo.
Por lo tanto podemos pensar que una comunidad de 70 o 100 personas verá facilitada la fluencia de la afectividad y el conocimiento mutuo, en una intensidad o cantidad que estaría dentro de las capacidades psíquicas de los integrantes, sin que esto implique un desgaste de relaciones entre sus miembros.
Cuando hablamos de desgaste de relaciones nos referimos sólo por el hecho de la cantidad de interacción que la persona debe sostener para mantener una comunicación entre los miembros de la comunidad. Independientemente de todos los otros factores que influyen en una buena o mala relación: aspectos de coincidencia, de disidencia, temperamentales, etc. Distintos problemas que siempre existen en las comunidades.
Es interesante notar que generalmente cuando un coordinador de comunidades o dirigente al iniciarse en la comunidad, tiene una relación intensa con sus miembros y crece en liderazgo.Cuando el numero de sus relaciones con las personas aumenta vemos que ocurre lo siguiente: en las experiencias de líderes católicos, en los distintos movimientos, vemos que hay un desgaste y que generalmente después de 4 ó 5 años algunos se retiran de su actividad apostolar, o permanecen, pero sufren una retracción en las relaciones como una especie de aislamiento o distanciamiento relacional que les permite autoprotegerse del desgaste. Hay casos extremos en que desbordados colapsan abandonando la fe.
Por esto es fácil observar la cantidad de sacerdotes que tienen una relación muy circunstancial con sus feligreses en el sentido de dar la mano, saludar, sonreír, etc. Y sólo con muy pocos pueden tener una relación afectiva en donde transcurre o se canaliza mejor la caridad evangélica. Los feligreses reclaman que el sacerdote esta lejano, no tiene tiempo de verlos, etc. No solo por que no tenga un tiempo real efectivo si no por que esta agotado. No tiene capacidad para sostener una constante e intensa relación psíquica y afectiva con todos sus feligreses.
Todo esto nos lleva a pensar que, para que los dirigentes sean efectivamente pastores de sus comunidades tendrían que tener una relación directa con un círculo de no más 70 a 100 personas.
De esta forma si miramos las exigencias evangélicas del amor al prójimo como a si mismo (= próximo, cercano), vemos que esto se puede analizar mas eficazmente. Por que todo amor puede tener bases idealistas y no bases concretas y encarnadas. El amor generalmentese ve facilitado cuando surge el conocimiento del otro a quien se ama. Al conocer las vidas de Pedro, Juan, Federico, Santiago yo puedo darme cuenta cuando tienen un problema y ayudarlos, de esta manera la caridad no se enfría.
Por otro lado pequeñas comunidades permitirán que, los hombres y sus integrantes se fogueen en el ejercicio del amor mutuo, de forma tal que después cuando desplieguen sus actividades en la vida cotidiana, profesional, etc., estén prácticos y aptos, crecidos, flexibles en el ejercicio ágil de la caridad.
El hombre necesita un lugar, un ámbito íntimo de personas-amigos donde su caridad puede crecer, al modo de varios carbones encendidos que juntos generan la llama, llama que puede propagarse para el incendio del Amor.
En este sentido podríamos observar la historia de la Iglesia. Vemos que al principio el Evangelio de los Hechos habla de pequeñas comunidades iniciales y de cómo los cristianos se amaban entre sí y compartían sus bienes y realizaban plenamente el ejercicio de la caridad entre ellos. Eran comunidades pequeñas y sus miembros se conocían entre sí, entonces el asidero o la gracia de Dios tenía una fuerte raíz de apoyo: la naturaleza misma de las relaciones humanas. Esto es lo que permitió que la Iglesia creciera exponencialmente en los primeros dos siglos.
Echemos una mirada hacia el pasado, bien atrás, quizás unos 80 años atrás o más. Imaginen el ambiente en un pueblo del interior: los medios de locomoción eran escasos, por lo que no había ruido cotidiano de máquinas en las calles, la mayoría de tierra.
Tampoco había medios de comunicación. Pocas casas o comercios tenían un teléfono, para usarlo había que girar una manivela y atendía una telefonista que realizaba la conexión necesaria cuando había línea. Era un aparato que se usaba muy poco en la semana, a veces no más de 2 o 3 veces en el mes. No había necesidad de más, pues no había mucho que comunicar. La vida era tranquila no había radio, y las noticias llegaban por diario a veces semanal con varios días de atraso.
El hombre no tenía otro sonido que el del viento en los árboles, el cantar de los pájaros, el relincho de algún caballo y la actividad de otros hombres y la conversación tranquila de algún cercano.
Había mucho interior, un interior natural, en diálogo con un exterior también natural.
La mirada era franca, serena, luminosa, transparente. La mirada era así, porque era lo que veía. No había dobleces, no era necesaria, la vida era simple... Así se sucedían las relaciones, sencillamente; se pactaba de palabra siempre, era la palabra, y eso bastaba. A nadie se le ocurría que podía ser de otra manera.
El hombre tenía mucho interior, naturalmente, no porque lo cultivaba o lo protegía, sino porque así era su natural.
En ese interior, había espacio, espacio para el ser, para sí mismo, para los que amaba y para el que ES. Había lugar para el pensamiento propio, había lugar para ensimismarse, para el propio yo. Y el yo,… era.
Y las cosas de Dios, consciente o no, resonaban naturalmente en su ámbito. Era como un suave murmullo tan tenue como el viento. Y en la quietud de la naturaleza el yo podía escuchar, y consciente o no, escuchaba. Era su natural y no se daba cuenta.
Por eso sin saber de la Divina Inhabitación, sentía y se sabía que era digno, sin saber por qué, sabía que tenía honor. Sin saber que por la Palabra, era “hombre de palabra”. Sin saber del Valor en su interior, sabía que tenía valores.
Y eso fue así desde hace muchos milenios.
2do tiempo: Transición y actualidad
Después,… por primera vez desde muchos milenios, los tiempos y el exterior empezaron a cambiar.
Una nueva naturaleza empezó a surgir…. Artificial…. Lentamente, como la humedad en la pared, como los diminutos zarcillos de una sencilla enredadera.
Nunca se dio cuenta, simplemente sucedió.
Primero en el living, un aparato grande, que se prendía cada tanto, la voz del locutor llegaba a veces entre ruidos crepitantes:
La radio.
Luego empezó ha reducirse rápidamente y se mudó del living a la cocina del ama de casa. Ahí empezó a hablar casi todo el día. Lentamente por los oídos empezó a invadir los espacios interiores del hombre. … Se redujo un poco más y se metió en los coches que cada vez circulaban más en las calles.
Finalmente se redujo tanto que pudo entrar en los bolsillos, y la gente andaba por las calles escuchando su sonido sin parar. Dentro del bolsillo se cambió de formas y nombres, primero radio a transistores, luego walkman, actualmente… Ipod, Iphone.
Mientras tanto en el living surgía otra criatura, esta vez era un aparato plano que empezó a crecer de tamaño, generaba imágenes externas que entrando por los ojos empezaban a llenar de “externalidad” el interior del hombre haciéndolo externo.
Su espíritu empezó a ser succionado por los ojos hasta quedar vacío de todo sentido. Empezó a invadir el ámbito y la intimidad del hogar, y el espíritu del hogar…se esfumó. Y el Sentido de la vida, de los valores y de las cosas, que lo da elEspíritu,… dejó de ser. Y entonces el hombre empezó a vagar sin sentido por la vida, buscando llenar con cosas, infinitas cosas, para un vacío que se le hacía infinito,… sólo llenable por el que Es infinito.
Entonces muchos jóvenes abrumados, de las siguientes generaciones, empezaron a buscar como almas sin Alma. Buscaron mas cosas, primero el hedonismo de la vida fácil y cómoda, luego le sumaron el sexo, pasaron al alcohol, la droga, finalmenteen algunos la muerte… era el ultimo escape.
Entonces los hombres vacíos empezaron a crear una cultura vacía, hedonista, pasajera. El mensaje de los aparatos empezó a ser cada vez más banal, procaz, insistente; la música cada vez más estridente, repetitiva, proclamaba los instintos extremándolos más allá de su natural.
Los hombres sagrados empezaron a desvanecerse, y comenzaron a surgir gurúes de fácil técnica, y espiritualidad envasada.
El ámbito sagrado de los templos, empezó a dejar de serlo, pasaron a ser lugares de encuentros comunitarios o comunes, su música comenzó a ser acompasada, rítmica, melódica, entonaba el corazón, agradaba el oído, pero el alma adormecida no lograba extender su mano al Altísimo para que la rescate y la reconforte. Finalmente como un reflejo del corazón del hombre los templos empezaron a quedar vacíos de vida comunitaria y algunos se empezaron a cerrar abriéndose sólo para la misa dominical.
Los jóvenes entran al seminario con una formación proveniente de una civilización envasada y un espíritu mecánico. Buenas ideas, buenas intenciones, pero los estudios religiosos y teológicos no bastan. ¿Acaso El Santo no se retiraba cotidianamente, de día y de noche, para estar en amoroso diálogo con su Padre?,… sabía lo que quería su Padre, sabía donde estaba y a donde iba, sabía para qué estaba. Cada momento estaba cargado de Sentido, y ese sentido era Sagrado.
La Iglesia adormecida de siglos de rutina religiosa no se daba cuenta que su entorno cambiaba, que ya no había vientos de cambio, sino huracanes. Los lenguajes cambiaron, los signos litúrgicos perdieron significado. Los hombres crearon liturgias entendibles y actuales, pero no inspiradas en el eternamente nuevo Signo Sagrado. Porque faltaban hombres santos, hombres íntimos en el Padre.
¡Dios mío, Dios mío por qué nos has abandonado!
Los siglos del triunfo de la razón han deformado al hombre consolidando su mente como el único órgano para comprender y discernir la realidad. ¡Pobre! Qué pequeña es la realidad que distingue, y que chato es el mundo que despliega. Que aburrida es la vida saturada de sonidos y colores, todos ellos sin sentido. Sin el Sentido.
Qué lejos estamos del verdadero Ver. ¡Cuántas parábolas buen Jesús derramaste para darnos a entender que con la razón nada podíamos vislumbrar! Sólo el corazón puede percibir la variedad infinita de tu Creación, las dimensiones inconmensurables de tu misericordioso Amor.
Pero en este mundo, los ámbitos de interioridad se van vaciando y cerrando. Y aún más, la mente del hombre se adormece sin ideas, al ritmo sincopado de una música sin mensaje, de una pantalla que implacablemente lo satura sin parar. ¿Adónde está juventud amada tu energía? … Y tu destino?
¿Acaso esta civilización no perdió el rumbo? ¿No habremos entrado por la puerta equivocada? ¿No nos estaremos subiendo a una Babel que no conduce a nada?¿ No nos está pasando lo mismo, la gente se confunde cada vez más, cada vez tolera menos al otro, cada vez más prefiere vivir cómodamente aislada? ¿No es lo mismo que en la Babel?
¡Pero buen Dios! ¿Qué crisis necesita el hombre para sacarlo de su atolondrada y cómoda situación? ¿Hasta dónde perseverará en su terquedad?
¿Podrá descender al interior del corazón? ¿Sabrá abandonar la soberbia de la razón, torpe herramienta ciega que no pasa ni deja entrar el Reino de los Cielos? Quien es ella para ponerle medida a la dimensión de Dios y su Creación. Quien es ella para interponerse entre el hombre y su trascendencia.
En el secreto del corazón: está el Padre, sólo el corazón tiene oídos para escuchar su dulce voz, no son los oídos de la razón, ¡lejos de ello! La razón sólo puede entender, el corazón en Dios: “sabe”.
Cada vez que pretendemos subir a Dios por la razón, fallamos. Como en la Babel. Como Nicodemo al tratar de entender a Jesús con la razón, Jesús en cambio le responde con analogías que lo lleven a la “percepción” desde su corazón en los Misterios del Reino.
Como María, “que meditaba estas cosas en su corazón”.
Incapaz es la inteligencia privilegiada y genial de ir más allá de lo que conoce, porque está limitada al pequeño círculo de su lógica y conocimiento.
Una nueva Civilización del Amor sólo puede surgir del interior de un corazón enamorado donde surge una riqueza infinita e inagotable.
3er tiempo: El devenir
Para realizar una nueva civilización, hay que entrar por otra Puerta. Su centro generador surge de una nueva dinámica doble, la primera, por la puerta del corazón se entra en comunión amorosa con el que ES. Mientras la razón “trota” detrás discerniente y obediente en armonía con todo nuestro ser. El producto de esa comunión es un caldero de Vida, cuyo primer fruto es la paulatina transformación de todo el ser introduciéndolo en el Conocimiento de la Voluntad del Padre, que es el Espíritu Santo, en intimidad con el Amado.
Esto, es el amor a Dios por sobre todas las cosas.
La segunda, tan importante como la primera, es entrar desde el corazón en comunión con el hermano. De nuevo no entra aquí la razón (en un primer plano), no se trata de acercarme a él con razones, o gestos producto de la razón o de mi buena voluntad. Eso es “como címbalo que retiñe”. Es contemplarlo con los ojos de Dios,
En una comunidad cristiana el camino hacia una comunión plena consiste en compartir o transparentar la gracia de Dios recibida hacia el otro, y viceversa contemplarla obra de Dios en el otro.
No se trata de conversaciones ni conversar pareceres, sino de contemplar desde el Espíritu y con el Espíritu: el obrar del Espíritu en el otro. Especialísimamente durante la meditación de la Palabra, es ahí cuando el Espíritu Santo teje un puente de unión que es Él mismo, haciéndonos secretamente íntimos el uno con el otro. Pues El mismo es, nuestraintimidad común.
Este es un proceso que no pasa por nuestra inteligencia y muchas veces ni es consciente para nosotros,pero con el tiempo queda tejido, un entramado de unidad que va más allá de nuestro carácter, de nuestras sicología y de nuestras ideas por más diferentes que sean.
Esto, es amar al prójimo como uno mismo.
José Canullo
Mi hija menor adolescente:
-Papa esto no lo van a ver,
-¿Por qué lo dices?
porque la gente no piensa, solo piensa como la licuadora o la computadora, no “contempla”. Estamos tan desesperados que no sabemos a donde acudir.
Si esta Comunidad virtual existe, se lo debemos a Agustín. El fue el alma de esta Parroquia, el que construyó el templo y la Comunidad de Praga misma. Cada uno de nosotros tiene sus propios recuerdos de él. Algunos quizás no sean gratos - tenía un temperamento fuerte, probablemente debido a sus orígenes italianos -, pero no podemos dejar de reconocer que gracias a él nos conocimos y vivimos lo que vivimos. Personalmente, le estoy muy agradecido.
Haciendo una búsqueda en la Web dí con 2 documentos que lo mencionan. El primero es un extracto de un documento sacado del sitio de la Municipalidad de San Fernando, que tiene por título "Virreyes en San Fernando. Desde 1805 hasta nuestros días" cuya tercer edición es del 2001. De Agustín:
"Con el establecimiento de plazas en toda la extensión de la localidad, se fue consolidando una topografía institucional que es la caracteristica de Virreyes, y que reúne la mayor tradición de las distintas colectividades. En los alrededores de casi todas las plazas de Virreyes hay una escuela, una capilla, un centro de salud, una sociedad de fomento. Tomemos sólo uno de los casos: frente a la plaza Manuel Belgrano, en Sargento Díaz y Cordero se encuentra la escuela 36, cuya primer directora fue Amelia B. de Fosatti. Allí mismo, en la calle Miguel Cané el Padre Agustin Giuliani, construyó la capilla de Nuestra Señora de Santa Catalina de Alejandría. Y en la misma plaza, la municipalidad de San Fernando levantó el Centro Cultural General Belgrano. Estas entidades no han nacido sin esfuerzos, y su tarea no pasa desapercibida para la comunidad local. Las primeras misas en ese sector de Virreyes, preámbulo de la capilla del Padre Giuliani, se realizaban en un local del vecino Jorge Schuth -reconocido luchador por el progreso de Virreyes-, para más tarde brindarse en una casilla prefabricada que ofrecia la familia Espinosa."
Espero no equivocarme y que se trate efectivamente de "nuestro" Agustín. Hice cuentas y estos acontecimientos ocurren depues de 1960... ¿Será él? Agustín acababa entonces de ser ordenado sacerdote.
Y un documento sacado del sitio de la Comision Episcopal de Ecumenismo, en donde se menciona su fallecimiento: ... "El 12 de mayo de 1999, de manera repentina, dejó de existir el padre Agustín Giuliani, delegado de ecumenismo de la diócesis de San Isidro e integrante del Secretariado para las Relaciones con el Judaísmo. Los tres obispos miembros de la Comisión Episcopal concelebraron una misa en la capilla de la CEA en la que todos los miembros expresaron su dolor y su afecto por el sacerdote desaparecido. Dejamos la palabra al informe de San Isidro: ... «El padre Agustín nos dejó sorpresivamente el miércoles 12 de mayo, a causa de una disfunción cardíaca cuando se disponía a distribuir afiches que propagaban la celebración a realizarse diez días después. En la misa exequial, monseñor Cassareto destacó emotivamente las virtudes del que fue su compañero de habitación en el primer año del seminario. Luego el presbítero David George, de la Iglesia Anglicana, agradeció a Agustín el haberlo acompañado como amigo durante el delicado 1982, año de su llegada a la Argentina. Dijo que Agustín había testimoniado el ecumenismo quizás del modo más fructífero: el ecumenismo de la amistad personal. Resaltó que quizás ahora Agustín esté gozando de la visión del Cuerpo entero de Cristo, que nosotros aún no podemos construir en la tierra. Para nosotros fue un gran amigo. Nos sentimos dolidos y huérfanos en su ausencia y le damos gracias por su sencillez, su cercanía y por todo lo que promovió el ecumenismo en la diócesis de San Isidro. ¡Gracias, muchas gracias Agustín! Te vamos a extrañar y rezamos para que estés en el cielo, preparándonos un lugar."
Facebook tiene un grupo dedicado a la Parroquia. En él se pueden leer comentarios interesantes como el de Javier Titiro: "Bueno, Yo veo que soy de los mas viejos, cuando era chiquito iba a misa en la antigua capilla que pertenecio a un Manicomio, la misa la daba el padre Natalio Diaz, de espaldas y en latin.. obvio que yo andaba corriendo por el parque, despues vino Agustin Giuliani (que descanse en paz), Eduardo Anasagasti, Pato Di Nucci..., Michael, Adrian Salvo, Luis Ayerza, Damian, Ernesto y Raul. Con los chicos de mi epoca ayudamos a construir el templo nuevo, cuantos camiones de ladrillos bajamos!!!! Eduardo Morelli, Jorge y Alfredo Ramos, Mi hermano Pablo, Mariano Huidobro, Federico y Marcelo Manzanares, Gaston de Nicolo,etc, etc.. Despues vinieron Vivi Gines, Las Casillas (Mariana, Teresa, Cecilia). Jimmy Monarca, Marcela nivela (vive en Junin de los andes, igual que Vivi Gines y Ceci Corvalan). Me acuerdo de los schiffini, Alberto y Roxana y Las Ibero, Mercedes (que es cirujana y vive en Madryn) y Mariana que cada tanto la veo y tiene dos nenas y un varon y vive en florida. Sigo otro dia." Comentarios que nos retrotraen a aquella "época dorada".
Son también miembros de este grupo: Julia (Marenco), Ana María (Martinez), Mariano Schiffini, Clara Capparelli, Ana Capparelli, Federico Manzanares.
El encantador de serpientes El "vasco" Capparelli y ... María Elena Raggio y Alfredo Mangione El encantador y sus secuaces El coro de chicas (Gabriela Denicoló, Cristina Grosmann, Silvia Murall, María Inés Pastoriono, Julia Marenco, María Inés Grosmann, Delia Raggio, Mané Bozzano, Graciela Caporali, Pili Carli y las Lynch) José Canullo, Daniel Dutto, Leonardo Vinci Leonadro, Juan Pablo, Eduardo, José, Daniel Leonardo, Julio Caparelli, Federico Manzanares, ?. Andy Carli, Pichín Pastorino El coro de chicas Delia, Silvia, María Cristina, María Inés y ?
Tomando en cuenta las "inagotables" propuestas del "Patriarca José", que surgirán de aquí en más, y teniendo en cuenta que ya no somos jóvenes con mucho tiempo disponible, este blog podrá servirnos compartir fotos y mucho más . Serán ideas, propuestas, Power Point, reflexiones, ... infinitas posibilidades teniendo en cuenta la tecnología actual. En definitiva, la "comunidad virtual de Praga"
Esto no reemplaza un encuentro personal, pero permitirá tener más cerca a los que están lejos.